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¿Qué es la Psicosíntesis?

Bruno Huber Bruno Huber (Traducción de Joan Solé)

Astrolog número 76, Octubre 1993

(Conferencia de Bruno Huber, el 14 de Junio de 1993 en Elba. Elaborado a partir de cintas por Bárbara Schmidt).

 

¿Qué se entiende por Psicosíntesis y de dónde proviene ese concepto? El creador de la Psicosíntesis fue el profesor Roberto Assagioli, nacido en Venecia en 1888 y fallecido en 1974. Roberto Assagioli era médico y psiquiatra, y colaboró con C.G. Jung.

En la psicología científica existen dos grandes tendencias: el psicoanálisis, que se debe a Freud, y la psicología analítica, creada por C.G. Jung. Cuando Jung era jefe médico en Zurich y Assagioli su asistente, éste se dio cuenta de que el énfasis exclusivo en el análisis no era algo inofensivo. Muy a menudo se encontraba con personas que eran como una “colección de piezas mentales”. Como decía Assagioli, con el análisis habían quedado divididas.

Análisis

Analizar significa dividir; descomponer en partes para poder ver las partes individuales. Assagioli descubrió que, ante todo, a las personas se las debe ensamblar. Sus ideas eran contrarias al usual trabajo analítico de aquellos tiempos para el acercamiento a las raíces de los problemas psicológicos. Por supuesto que el análisis es necesario pero también debe conseguirse la síntesis.

En su práctica se dio cuenta de que muchas personas que habían sido sometidas a análisis, estaban desmembradas como personalidades. Conocían sus cualidades y habilidades individuales y sobretodo podían hablar de forma muy detallada sobre sus problemas. En EUA, hoy todavía es usual hablar de los propios complejos y de los resultados del análisis en fiestas privadas. Pero si sólo se juega con los complejos y con eso ya se está feliz, esto puede ser peligroso pues se puede estar cargado de complejos. Roberto Assagioli fue el primero en desarrollar dentro de la psicología una imagen holística del ser humano. Por eso fundamentalmente siempre trataba de ensamblar al ser humano en un todo funcional y autosuficiente.

Astrología Analítica

Hoy en día, una gran cantidad de astrólogos utilizan la psicología, aunque continua habiendo gente anticuada que afirma que la astrología no tiene nada que ver con la psicología. La astrología tiene que ver con el ser humano, está donde está para el ser humano y, en consecuencia, tiene mucho que ver con la psicología.

La mayoría de astrólogos que se sirven de la psicología, trabajan de forma analítica, lo cual es relativamente sencillo con la astrología clásica de la edad media. Las interpretaciones se concentran en posiciones individuales que se definen con palabras clave. Esencialmente, esta técnica clásica se parece a lo que hoy en día hacen los ordenadores. Cada detalle definible se analiza y se agrega a una fila de afirmaciones individuales no conectadas entre sí. En ocasiones, el resultado final es espantoso. Esto puede comprobarse en cualquier interpretación por ordenador. Contienen contrastes que llegan incluso a las contradicciones. ¿Y qué pasa? Nada. En este caso, la persona tiene frente a sí lo que Assagioli denominaba una colección de piezas, un montón de partes individuales que no encajan.

Síntesis

Nuestra escuela representa un enfoque distinto, un enfoque psicosintético. En consecuencia, abordamos la astrología de una forma metódicamente distinta a la usual. En nuestro enfoque, fundamentalmente, consideramos el horóscopo como una imagen global e intentamos comprender al ser humano como totalidad. Evidentemente, en Psicosíntesis también hay fases de análisis en las que, ante una determinada área problemática, se intenta llegar hasta las raíces del asunto, por ejemplo, regresando a la infancia. Pero esto es sólo una parte de la terapia. La terapia de Psicosíntesis trabaja en el ensamblamiento de la totalidad del ser humano.

Cuando tenemos un encuentro con una persona por primera vez, tenemos una primera impresión de la personalidad que tenemos enfrente. Algunos hacen caso de esa primera impresión y otros no. Debería hacerse caso de esa impresión puesto que la mayoría de veces es acertada.

¿Qué es esa primera impresión? Es algo total, global y, en consecuencia, proporcionado. Cada parte de la persona que después se diferencie tiene su participación proporcional y es función del todo. Últimamente, esto se está convirtiendo en una exigencia básica en el mundo alternativo, es decir, ante todo contemplar y comprender lo global. En un primer momento no deben enfatizarse y ponerse de relieve las partes.   

Assagioli publicó un libro en el que describía una colección de técnicas y métodos de Psicosíntesis. No todos los métodos eran originalmente suyos; algunos los tomó de otros especialistas. En el momento de su publicación, Assagioli no estaba demasiado contento con el libro y posteriormente incluso lo describió como un "mal" libro. No obstante, recoge su pensamiento y contiene técnicas que él utilizó a lo largo del tiempo.

No hay recetas

Uno de sus principios básicos era: No hay ninguna receta sobre cómo debe tratarse a un ser humano; sólo hay una receta totalmente individual. Deben encontrarse y emplearse las técnicas adecuadas para cada caso. Assagioli era totalmente consecuente con este principio. Para él, utilizar recetas generales era un error absoluto. Su máxima era tratar al ser humano de forma totalmente individual, acercarse a él allí donde se encuentre y hablar su mismo idioma. Hoy en día estas formulaciones son bien conocidas pero Assagioli fue el primero en plantearlas.

En cuanto a los problemas en el ámbito de la personalidad, es de vital importancia, en primer lugar ver la globalidad y después considerar los detalles.

Con su historial de casos, Assagioli pudo demostrar que la mayoría de veces, un problema no cuelga de un sólo hilo, como muy a menudo pretenden los analíticos. Muchas veces se detecta un problema en la infancia y de él se cuelga todo. Assagioli demostró que esto no es correcto. Determinadas experiencias de la infancia, en el curso de los años, se hilvanan entre sí como un collar de perlas y como resultado producen un complejo. Estas experiencias pueden ser independientes entre sí, tener que ver con distintas personas y circunstancias y no estar vinculadas causalmente entre sí. No obstante, de alguna forma, trabajan en el mismo "agujero" y producen una herida que después, la psique, intenta encapsular y aislar para protegerse.

Represiones

Para ello la persona tiene a disposición mecanismos, como por ejemplo la represión, que son importantes mecanismos de defensa. Cuando conscientemente no podemos resistir algo, lo reprimimos y lo olvidamos. Olvidar es un gran arte. Pero crea residuos en profundas zonas de la psique que pueden convertirse en problemas. Como no los percibimos ni los queremos percibir, pueden convertirse en factores perturbadores. Entonces debe intervenirse psicológicamente. Entonces es necesario realizar una división, es decir realizar un proceso analítico para legar a la raíz del mal, es decir, a la historia original. Puede tratarse de causas complejas,  lo cual hace que el análisis no sea tan fácil como a veces, en general, se piensa. En consecuencia, Assagioli también utilizó métodos que en realidad no eran analíticos, sino más bien asociativos o de carácter proyectivo.

En concreto, trabajó mucho con imágenes, sobre las que se realizaban asociaciones libres. Partía de la base que una imagen es un todo complejo, compuesto de muchos detalles. Al considerar la imagen de forma rápida se tiene una primera impresión que, como se ha mencionado, se recibe de forma subjetiva.

Complejos

Assagioli enfatizó de manera especial esa percepción subjetiva: Cada persona ve el mundo tal como lo necesita para poder resistir. Por lo tanto, no existe ninguna verdad que sea la misma para todos. En última instancia, sólo hay percepciones subjetivas. En consecuencia, no pueden darse recetas generales que sean válidas, por ejemplo, para personas con un complejo de padre.  Cada complejo de padre se ha formado y se experimenta de modo distinto. No existe "el complejo de padre"; hay una innumerable cantidad de complejos de padre, y esto también es válido para todos los complejos. Esta es la razón por la que al tratar un complejo de padre no puede procederse según una receta, sino que debe averiguarse como esa persona en particular ha experimentado y experimenta el tema padre en sus distintas fases. La mayoría de veces, los adultos proyectan ese complejo de padre en muchas áreas de la vida y allí aparecen los problemas correspondientes.

Los complejos son también algo muy individual. Se pueden clasificar en grupos pero los sucesos que los originan son completamente distintos. En consecuencia, como principio muy importante, puede decirse que aunque los complejos tengan el mismo nombre, no pueden tratarse de la misma forma.

Consideración de la globalidad

En nuestra escuela actuamos de la misma forma en lo referente al horóscopo: Idénticas posiciones planetarias no significan que estemos tratando con las mismas personas con las mismas experiencias. Distintos individuos viven y experimentan las mismas posiciones planetarias de forma diferente.

¿Cómo sabemos pues cómo lo experimenta cada uno?. También aquí debemos proceder de forma sintética. A partir de la necesidad de tener que poder utilizar consideraciones globales, desarrollé métodos especiales que hasta entonces no estaban disponibles en la astrología. Según Assagioli, el sentido no está nunca en el detalle sino en la interconexión. La globalidad da el sentido a las partes; les da la indicación sobre la meta y la forma de funcionar. La personalidad también es un todo que tiene una tarea en la vida. Esta tarea indica la dirección de marcha a todas las partes que se puedan definir en la persona. Y también da a la persona su propia clave de interpretación para todos los sucesos de la vida en que se encuentre.

Si se pregunta a diez personas que han sido testigos de un determinado suceso, se obtienen diez descripciones distintas del mismo. Y si la persona que escucha las descripciones no sabe que se trata del mismo acontecimiento, probablemente crea que se trata de entre cinco y diez sucesos distintos. Las descripciones no pueden ser objetivas puesto que en general, las personas no lo son. Cada uno ve el mundo tal como lo comprende con su conciencia, lo cual le permite controlarlo. Tener su situación de vida bajo control es una necesidad básica del ser humano; de lo contrario se le va de la mano y se convierte en víctima.

Por esta razón, de las realidades, seleccionamos las verdades que podemos manejar. Evidentemente, esto complica el trabajo tanto en el campo psicológico como en astrológico. Así pues, ante todo se debe descubrir dónde le aprieta el zapato a una determinada persona y qué idioma habla.

Psicosíntesis Astrológica

La Psicosíntesis Astrológica también trata de comprender la imagen global de la persona para reconocer la motivación y el sentido de su vida, de forma que las partes que a continuación se analicen tengan un lugar lleno de sentido en el todo y no sólo un, así llamado, valor objetivo que no será de mucha utilidad. Así, por ejemplo, Júpiter no es sólo la gran fortuna, ni Marte el pequeño infortunio. Para algunos, Marte es el mejor y más elevado dios y, para otros, es el mismo diablo; y en medio de ambos hay infinitas posibilidades.

Mis esfuerzos para trasladar la Psicosíntesis a la astrología no fueron nada fáciles porque el bagaje de conocimientos que se encuentra en la literatura astrología tradicional, en realidad sólo es analítico. Pero no sólo eso; es imprudentemente superficial puesto que está deducida de la observación del comportamiento externo. No se dice nada acerca de la motivación, los objetivos, los planes o los miedos detrás del comportamiento de una persona que justifiquen determinadas reacciones.

El desarrollo de la psicología lo muestra muy claramente.

Psicología Conductista

Antes del psicoanálisis existía la psicología conductista que define sólo las formas de comportamiento visibles en el ser humano. Se sitúa a la persona en una situación concreta y se observa cómo reacciona. A continuación se sitúa a otra persona en la misma situación y así sucesivamente. Se realiza una estadística y se obtiene el comportamiento "usual". Hoy en día, la psicología conductista todavía se encuentra en este punto y esto constituye el principal tema de estudio en las facultades de psicología de las universidades. Las personas que no reaccionan como la mayoría no se consideran; no se tienen en cuenta. Muchos psicólogos consideran que a partir de la forma de comportamiento pueden deducir las causas de comportamientos erróneos, pero esto es un error. Las formas de comportamiento son síntomas de un carácter complejo que persigue determinados propósitos en la vida de forma consciente o inconsciente. Estos propósitos o metas determinan cómo la persona emplea sus propias capacidades y, sobretodo, cómo valora las realidades de la vida y a sí misma. En consecuencia, para comprender hacia donde quiere ir en realidad esa persona, qué le estimula en la vida y qué espera de la vida, es necesario acercarse a entender esas metas. De otra forma, no puede comprenderse porqué una persona se comporta de una determinada forma o reacciona de una determinada manera en una situación concreta. Esto no se puede reconocer en los síntomas, puesto que personas con distintas motivaciones pueden responder de la misma forma ante las mismas situaciones de estímulo. Es lógico que sus formas de comportamiento no se puedan explicar. Puede ser que una misma forma de reacción sea, por ejemplo, una reacción aprendida en la educación, y no es ninguna reacción propia.

Con los medios de la astrología clásica, por tanto, sólo pueden determinarse los síntomas del carácter, no la forma de construcción original ni tampoco la motivación en la vida. La psicología conductista puede cambiar los síntomas; entonces se habla de des-educación. De esta manera, un comportamiento asocial puede des-educarse, pero esto no significa en absoluto que esa persona haya cambiado internamente. Interiormente continuará siendo asocial. En la próxima situación que lleve fuera de control, sus acciones continuarán siendo asociales. Esto no puede evitarse. Esto explica la reincidencia de los criminales. En las prisiones no se hace nada para reconocer y, en consecuencia, tampoco para remediar las causas de los distintos tipos de criminalidad. Sencillamente se obliga a las personas a actuar según un determinado patrón de buen comportamiento.

Cinco Niveles en el horóscopo

Por eso, en nuestra astrología partimos de la globalidad y damos un gran valor a la figura de aspectos, que es la clave o el cuadro de distribución central de toda la personalidad en su conjunto. Además, también diferenciamos claramente los distintos niveles que se reconocen en el horóscopo.

Uno de los errores cardinales que se repite en la astrología es la mezcla de los distintos niveles entre sí; es decir, no se distingue dónde están situados los distintos elementos. Uno de los clásicos errores, entre otros, es relacionar al AC o el MC con planetas.

Nivel 1

Aspectos

La motivación vital, el propósito original, la tarea

 

Nivel 2

Planetas

Los órganos vitales, capacidades que permiten experimentar la identidad

Nivel 3

Signos

Cuño genético y arquetípico, comportamiento heredado

Nivel 4

Casas

La relación con la realidad del entorno, comportamiento aprendido

 

Niveles

 

El Ascendente

El AC se encuentra en el nivel más bajo; el más formal en el carácter humano, es decir, su estructura de comportamiento. En el sistema de casas se muestra lo que como niños y adultos hemos aprendido de la experiencia y de la educación recibida. Como somos seres con ego y en el AC nos vemos a nosotros mismos, éste es un punto especialmente importante. Aquí, la persona se presenta a sí misma al entorno. Pero el AC no es el YO, sino sólo un escudo que el Yo presente frente a sí, para anunciar como quiere ser visto por el entorno. C.G. Jung lo denomina "Persona" o "Máscara" que presento al mundo para causar la impresión que deseo. En su mayor parte, esto es resultado de la educación y sólo en una pequeña parte proviene de un querer consciente.

Sin saberlo, la persona lleva esa imagen consigo.

El Sol se encuentra en el tercer nivel y no puede compararse con el AC. El Sol y el AC sólo tienen que ver entre sí desde el punto de vista temático. En ambos casos se trata del YO. El Sol es una expresión del YO propia y esencial,  para poder experimentar el YO de forma clara (YO pienso, luego YO existo). Para ello no necesito la ayuda del entorno. Sin embargo, para poder experimentar el AC como YO, necesito exclusivamente el entorno, pues sólo ahí puedo observar cómo reacciona a mí el entorno. Esto deja claro que, en realidad, se trata de dos cosas distintas.

Las personas que afirman que el AC es más importante que el Sol, al hacerlo, muestran su propia orientación. No defienden la Identidad sino la forma en que la misma se presenta. Normalmente se trata de personas que viven con una cierta falta de identidad. Buscan su identidad en el reflejo del entorno y son dependientes de su reacción.

En todo lo que existe en este mundo, hay un orden jerárquico; una diferenciación vertical en los niveles de interpretación. En el horóscopo, el nivel más elevado es el círculo interior, el Yo superior o el Alma. Aquí se encuentra la causa de nuestra existencia. Es el nivel más importante puesto que es el que aporta el sentido. Lo más bajo es el efecto formal final de lo que originariamente se ha puesto en marcha en lo más alto. En el horóscopo, el siguiente nivel es el de la figura de aspectos. Aquí, la Motivación Causal, que  es equiparable a una voluntad de vivir / lo que se quiere en la vida que tiene una determinada dirección individual. La Motivación de la figura de aspectos se transmite a los órganos o planetas que cuelgan de ella.

La Estructura de Aspectos

Un astrónomo, en este caso, afirmaría que los planetas del sistema solar tienen unas distancias angulares (aspectos) normalizadas y que, de ahí, la estructura de aspectos queda determinada por los planetas. Si pensamos de forma psicosintética, debemos argumentar de forma distinta. Existe una estructura de aspectos y eso fuerza a los planetas a un determinado orden. En primer lugar hay una intención causal, una voluntad de vida que desarrolla determinados efectos, que quiere llegar a determinadas metas y a ella se asocian los órganos disponibles en el lugar adecuado.

La Estructura de de aspectos puede compararse a un modelo gravitacional. Los planetas del sistema solar actúan con sus campos gravitacionales entre sí y ocasionan determinadas reacciones en la cualidad magnética de los cuerpos magnéticos de cada planeta. La forma en que se ordenan los planetas del sistema solar en un determinado momento del tiempo muestra un modelo gravitacional concreto (nuestra figura de aspectos). En un determinado momento, cuando el modelo gravitacional es el adecuado, las Almas "se encarnan". Todo va a parar al lugar que le corresponde. Lo que sucede es una auténtica creación que no podemos ejecutar de forma consciente, sino que transcurre según rigurosas leyes naturales y que se mueve siempre en este orden jerárquico, nivel a nivel, hacia abajo.

Originariamente, antes de manifestarse de forma completa, la personalidad es una unidad, un todo integrado y completo. Cuando la persona llega al mundo, las fuerzas el entorno empiezan a actuar sobre la personalidad. Quieren integrar a ese ser en el momento temporal y en la cultura. Pero si la integración del carácter es distinta a la integración del momento temporal, se producen tensiones que pueden llevar a la desintegración del carácter.   

Desintegración

Contra eso, la persona se defiende de forma inconsciente a partir de su naturaleza con diferentes medios, por ejemplo, con la represión. Encapsula o ignora lo que no puede armonizar con el propio carácter. Con ello, de alguna forma siente que se ha puesto en orden, pero en algún lugar se ha producido una "abolladura" que lleva consigo. Entonces, a esto el entorno le llama característica. Entre las personas, la tolerancia ante este tipo de defectos es muy grande, en tanto que tengan una forma llevadera socialmente. Pero el encapsulamiento permanece en el sistema como una perturbación a la que la conciencia ya no puede acceder.

Entonces nos encontramos con problemas o complejos que no sabemos de donde provienen. En ese caso, la primera reacción es de nuevo la represión en forma de proyección. Los propios defectos se proyectan en los demás. El objeto y el sujeto adecuado siempre se encuentran.

¿Qué son factores desintegradores?

Toda estructura de complejo, es decir, toda cualidad reprimida, es un factor perturbador que actúa de forma desintegradora en la totalidad de la personalidad. La Psicosíntesis aspira a la integración de todas las cualidades. Esto no sucede a menudo, ni es fácil, puesto que cuantas más áreas del carácter funcionen de forma desintegrada, más difícil resulta la síntesis.

El Todo luminoso y radiante

En nuestra astrología, el proceso psicosintético es completamente análogo. No partimos de los defectos o de las partes oscuras de la persona, sino de sus cualidades, del todo "luminoso". En el horóscopo intentamos reconocer la imagen integrada, puesto que ésta garantiza una forma de vida armónica de acuerdo consigo misma. En el pensamiento psicosintético, esto es muy importante. Todo lo que tiene un papel en la vida de una persona debe ser aceptado y no dar motivo a ninguna presión que no pueda resistirse. Esto no significa que no deba haber presiones. Hay presiones que actúan como estímulo y hay otras que actúan como una carga. Esto son partes desintegradas que no se tienen bajo control y que bajo determinados estímulos toman otra dirección. Pero, en la medida de lo posible, el sufrimiento que ocasiona va a ser evitado por la persona. En el horóscopo puede detectarse un exceso de énfasis en determinadas áreas que pueden ocasionar ciertos problemas en la vida. No obstante, no puede determinarse con exactitud el grado o la intensidad en que el problema se da. Hay personas que resuelven los problemas mejor que otras. Asimismo, tampoco puede determinarse el grado de conciencia de una persona en un determinado momento. Esto sólo es posible mediante la conversación.

Probablemente, más o menos hasta la edad de los veinte años, el horóscopo ha coincidido, pero a partir de ese momento, la persona empieza a coger más las riendas de su vida y de su carácter, puesto que continuamente debe reaccionar a esa vida y de esta forma se va conociendo cada vez mejor. En el horóscopo no puede determinarse en qué medida la persona ha progresado en su autoconocimiento. Por eso, la conversación es tan importante para la interpretación del horóscopo.

Los diagnósticos ciegos para una persona mayor de veinte años son una ficción, es decir, cuanto mayor es la persona, más inútil es la interpretación, puesto que ninguna persona tiene la misma experiencia sobre la vida a los cuarenta que a los veinte.

Integración

La integración presupone que se han reconocido y comprendido las partes desintegradas y que se encuentra un camino mediante el cual se pueden incorporar de nuevo. Pero ante todo, lo más importante es que se acepte la desintegración. Pretender luchar en su contra está predestinado al fracaso puesto que supone una lucha cada vez mayor con las partes desintegradas de uno mismo (subpersonalidades). En primer lugar debe intentarse vivir con eso que no agrada y que crea el problema. Es lo mismo que lo que debe hacerse con el miedo. Si ante el miedo se cierran los ojos o se huye, el miedo no desaparece, sino que cada vez que se aparta la mirada, crece más. No queda más opción que confrontarse con el miedo y sufrir el dolor que ocasiona. En la medida en que se acepta y se sufre, la persona percibe de qué forma le hace daño. Lo mismo ocurre con cada problema y con cada subpersonalidad. Somos una civilización que intentamos por todos los medios eliminar cualquier tipo de carga que nos pueda debilitar mínimamente las fuerzas; hemos perdido la capacidad de soportar el dolor. No obstante, la naturaleza nos ha equipado con un alto grado de capacidad de soportar el dolor. Esto se ve en las personas que llegan a situaciones extremas y salen de ellas.

Una vieja expresión esotérica dice que soportar el dolor es una gran capacidad. Quién pueda hacerlo está preparado para una mayor iluminación. Evidentemente, esto no significa que debamos ir cargados de dolor por la vida para demostrar que podemos recibir más iluminación.

Capacidad de soportar el dolor

La capacidad de soportar el dolor es la condición previa para poder acabar con los problemas de nuestras partes desintegradas; para reconocer como están hechas y su forma y modo de su funcionamiento erróneo e incontrolado. Si no se está dispuesto a ello, no sucederá nada. En principio, la integración se da en todas las personas. Aparece en forma de subpersonalidades que se han hecho independientes y se han vuelto autónomas. La única forma de deshacerse de ellas es experimentarlas de forma consciente para reconocer como están programadas y cómo funcionan de forma errónea. Y esto significa dolor o tristeza con respecto a uno mismo.

Sentido del humor

Una vez comprendido el mecanismo, puede empezar a corregirse. Pero esto debe hacerse paso a paso y requiere tiempo. De alguna forma, se llega a un punto en el que uno empieza a reírse del mecanismo descubierto. Este es el punto más importante para la verdadera resolución. Una y otra vez ocurrirán reincidencias, pero con una sonrisa en los labios se le saca el jugo al complejo y con el tiempo, por desnutrición energética desaparece. Esta es la forma ideal de curación. El complejo deja de ser alimentado por energía llena de miedo; con el sentido del humor sobre uno mismo el abastecimiento de energía se para y regresa a uno mismo.

Psicosíntesis significa, también en astrología, integración de subpersonalidades, de complejos, problemas y enfermedades desintegradas pero sin luchar contra ellas, sino a través de una tranquila contemplación que permite reconocer su mecanismo y su forma de funcionamiento. En cada complejo autónomo hay una motivación; los complejos son cualidades a las que en gran parte se les ha retirado la energía vital mediante la educación pero que pertenecen a la globalidad. El primer paso para su integración es el reconocimiento y la aceptación.

Para finalizar, a continuación se exponen los cinco pasos para manejar los complejos y partes desintegradas, según Roberto Assagioli:

1. Reconocer

2. Aceptar

3. Coordinar, emplear

4. Integrar

5. Transformar